📡 La estación Beam Wireless de Marconi en Dorchester
En 1927, Guglielmo Marconi inauguraba una de las estaciones de radio más ambiciosas de su época: la Beam Wireless Station de Dorchester, en el condado de Dorset (Inglaterra). Concebida para enviar telegramas a todo el mundo por onda corta, esta estación funcionó durante 52 años y atravesó la Segunda Guerra Mundial, las nacionalizaciones y las revoluciones tecnológicas. Esta es su fascinante historia, contada en imágenes.

Vista de la estación de radio de Dorchester en 1930, con los mástiles en T de la antena Beam de Nueva York al fondo.
📻 El contexto: el descubrimiento de la onda corta
Veinte años después de su histórica primera transmisión de radio transatlántica de 1901, Marconi seguía ampliando los límites de la radiocomunicación. A principios de los años 1920, adelantándose a sus rivales, Marconi y sus colaboradores descubrieron las propiedades de la onda corta (shortwave): las señales emitidas desde un punto del globo podían recibirse a miles de kilómetros, reflejadas por una capa invisible de la alta atmósfera, la ionosfera.
Para aprovechar este descubrimiento, Marconi proyectaba construir una red de estaciones de radio que asegurara las comunicaciones telegráficas entre Gran Bretaña, su Imperio, Europa y las Américas. El Gobierno británico decidió que las comunicaciones imperiales debían quedar bajo control del Estado y confió las estaciones a la GPO (General Post Office). Pero la Marconi Company obtuvo autorización para construir y explotar servicios comerciales de telegramas entre Gran Bretaña y los países ajenos al Imperio. Con ese fin se construyó una nueva estación emisora cerca de Dorchester.
💡 ¿Por qué Dorchester? La estación se alza orgullosa en Fordington Down, justo al oeste de la ciudad, en el condado rural de Dorset. Su situación geográfica permitía orientar las antenas directivas hacia Nueva York, El Cairo, Japón y Sudamérica sin obstáculos.
🏗️ Construcción de la estación (1925-1927)
La construcción de la estación de radio de Dorchester comenzó en 1925. Durante una cena en julio de ese año, directivos de la Marconi Company explicaron a los miembros del Rotary Club de Dorchester que los avances de la ciencia y el descubrimiento de la onda corta permitían ofrecer al público un servicio de telegramas de alta velocidad hacia Nueva York y Sudamérica, a través de esta nueva estación emisora construida en la Bridport Road, a tres kilómetros al oeste de la ciudad.
Las señales debían concentrarse hacia su destino mediante un sistema de antenas formado por hilos tendidos entre una impresionante hilera de mástiles en forma de T, diseñados por Charles Franklin, uno de los colaboradores más cercanos de Marconi.

Construcción de la central eléctrica (Power House) y de la primera sala de transmisores (a la derecha), hacia 1925-1926.
Inicialmente, la estación constaba de dos edificios principales: uno relativamente pequeño para los transmisores y otro mucho mayor para los equipos de producción de electricidad. Charles Franklin era el diseñador jefe del Beam System, y R.N. Vyvyan, otro miembro del círculo cercano de Marconi, supervisaba la construcción y la instalación de los equipos. También se empezó un segundo edificio de transmisión, más grande, que se terminó en 1930.
⚠️ Una apuesta arriesgada: en el momento de la construcción, la tecnología de onda corta apenas había sido probada por Marconi. Pero la carrera contra las empresas rivales de Alemania y Estados Unidos por establecer un sistema mundial de telegrafía sin hilos justificaba los riesgos. Dorchester y su estación receptora hermana de Somerton (Somerset) debían extender los servicios de telegramas de Marconi a los países ajenos al Imperio, como Estados Unidos, y abrir nuevas líneas hacia Sudamérica, Oriente Medio y más allá.
📡 Las antenas Beam de Franklin
Charles Franklin era un ingeniero consumado que tenía tanta experiencia en el diseño de antenas de onda corta como cualquiera en aquella época. La antena Beam utilizaba una inmensa red de hilos verticales tendidos entre los característicos mástiles en forma de T.
Para el primer servicio hacia Nueva York, la antena estaba tendida entre cinco mástiles de 87 metros de altura (287 pies), separados 200 metros (650 pies). Debido al haz muy estrecho que producía la antena, durante la construcción era necesaria una alineación precisa para que la señal emitida apuntara exactamente al acimut de la estación receptora lejana, en Riverhead, en Long Island, cerca de Nueva York.

Vista aérea de la estación de radio de Dorchester, con los edificios y los mástiles Beam en forma de T, hacia 1930.
La ingeniería civil suponía un reto importante. Cada mástil pesaba unas 45 toneladas, con unos 98 metros cúbicos de hormigón en la base para sostenerlo. El mismo concepto de antena se utilizaba en todo el mundo y debía ser lo bastante robusto para resistir décadas en climas muy variados.
Se logró un ingenioso ahorro de mástiles: como El Cairo estaba prácticamente en la dirección opuesta a Nueva York, la antena Beam de El Cairo se montó al otro lado de los mástiles de Nueva York. El mismo principio se aplicaba a los haces hacia Japón y Sudamérica.
⚡ Los transmisores de onda corta Beam
Franklin tenía que superar tres retos para hacer funcionar el Beam System de Marconi: el diseño de la antena, el del transmisor y la forma de conectar el transmisor a la antena.
El transmisor SWB1 («Swab One»)
Franklin diseñó un transmisor compuesto por tres o cuatro unidades llamadas «Panels». Las válvulas y los componentes de cada panel iban montados sobre aisladores de vidrio y sostenidos por un bastidor abierto de latón. Cada panel tenía galvanómetros y mandos de sintonía, y el operador estaba protegido de las altas tensiones por puertas de rejilla.

Los primeros transmisores de onda corta Beam (SWB1) en la sala de transmisores de Dorchester. Cada «Panel» amplificaba progresivamente la señal.
| Panel | Función | Descripción |
|---|---|---|
| Panel A | Amplificador final (n.º 1 Magnifier) | Producía la señal emitida a 10 kW |
| Panels B y C | Amplificadores intermedios (n.º 2 y n.º 3) | Amplificaban la señal del oscilador maestro |
| Panel D | Unidad de manipulación | Controlaba el código Morse emitido |
El transmisor fue bautizado «Short Wave Beam 1», abreviado SWB1, y el personal no tardó en apodarlo «Swab One». Unas bombas hacían circular un líquido refrigerante alrededor de las válvulas para regular su temperatura de funcionamiento.
El cable coaxial
Para conectar los transmisores a las antenas, Franklin inventó un sistema de cable coaxial formado por tubos de cobre concéntricos. El diámetro total del cable era de 89 mm (3.5 pulgadas), con un conductor interior de 22 mm (7/8 de pulgada) sostenido por aisladores de porcelana. Unas cajas de empalme situadas en el campo, cerca de la antena, dividían y repartían la energía del transmisor entre los numerosos hilos de la red Beam.
💡 ¿Sabía que...? El «coax» que utilizamos a diario en la radioafición desciende directamente de este invento de Charles Franklin. El principio de los conductores concéntricos separados por un dieléctrico ha permanecido prácticamente inalterado desde los años 1920.
🔌 Producción de energía
Cuando se construyó la estación, no existía ningún suministro eléctrico local. La electricidad debía producirse in situ, mediante cinco motores Ruston y Hornsby que generaban corriente continua a 440 voltios. Esa tensión se convertía después mediante grupos motor-generador para obtener las distintas alimentaciones que requerían las válvulas de los transmisores.

La central eléctrica (Power House) hacia 1935, con los generadores Ruston y Hornsby y los grupos motor-generador.
Los generadores estaban montados sobre bancadas de hormigón con amortiguadores de corcho. Se ponía un cuidado extremo en mantener el edificio de los generadores separado del de los transmisores para evitar que el ruido y las vibraciones interfirieran con los transmisores y afectaran a su estabilidad.
📨 Apertura y comienzo de los servicios (1927)
La estación abrió en agosto de 1927. Cuando se emitieron los primeros caracteres Morse, a una velocidad de hasta 200 palabras por minuto, hacia la estación receptora de Estados Unidos, aquello era tan vanguardista como cualquier tecnología moderna. Esa velocidad era el doble de la que podían alcanzar los sistemas de cable submarino y, con tarifas competitivas para los telegramas, las compañías de cable se vieron rápidamente sometidas a una presión intensa.

El director de la estación, P.J. Woodward (a la izquierda), y su adjunto C.C. Redshaw, hacia 1930.

Vista panorámica desde Maiden Castle en 1935, que muestra el amplio campo de antenas de la estación.
En Dorchester también se llevaron a cabo experimentos de radiotelefonía. Utilizando el transmisor de El Cairo, se estableció una comunicación de voz con Marconi a bordo de su yate de vapor Elettra en el Mediterráneo. Marconi pronto pudo ofrecer servicios de telefonía internacional por radio, pero la GPO impuso su monopolio legal sobre la telefonía: Marconi debía limitarse a la telegrafía. No obstante, se le autorizó a prestar servicios de voz para los enlaces de radiodifusión con el extranjero.
🔄 Cable and Wireless: la fusión forzosa (1929-1934)
Antes de finales de 1929, los servicios Beam de Marconi, sumados a las estaciones Beam que la GPO explotaba hacia los Dominios, amenazaban con llevar a la quiebra a las compañías de cable. La combinación de una tecnología nueva, unos costes de explotación más bajos y, por tanto, unas tarifas más baratas para los telegramas ponía en peligro a las compañías de cable, más bien conservadoras.
Los gobiernos del Reino Unido y del Imperio se vieron obligados a reconocer el valor estratégico de las compañías de cable (un enemigo podía interferir o interceptar las señales de radio) e impusieron una fusión obligatoria de las comunicaciones por cable y por radio. Antes incluso de que Marconi hubiera tenido tiempo de disfrutar plenamente de los resultados de su trabajo, la propiedad de Dorchester y de las demás estaciones Beam cambió de manos y se integró en el sistema conjunto bajo el nombre de «Imperial and International Communications». En 1934, la empresa pasó a llamarse «Cable and Wireless Ltd».
Con la finalización del segundo edificio de transmisión en 1930, se instalaron nuevos transmisores y se abrieron servicios desde Dorchester hacia Río de Janeiro, Buenos Aires y Bogotá, en Sudamérica, y después hacia El Cairo y Japón. A lo largo de los años 1930, los servicios se ampliaron a Santiago, Maracay y Shanghái.
🕊️ La muerte de Marconi (20 de julio de 1937)
El 20 de julio de 1937, la era pionera de la telegrafía sin hilos llegó a su fin con el fallecimiento de Guglielmo Marconi, víctima de un ataque al corazón. En Dorchester y en muchas otras estaciones, las banderas ondearon a media asta.

El edificio de la estación con las inscripciones «MARCONI» y «BEAM TRANSMITTING» en el frontón y la bandera Union Jack a media asta, en julio de 1937.
Es interesante señalar que, aunque la estación pertenecía al grupo Cable & Wireless desde la fusión de 1929, el nombre «MARCONI» había permanecido sobre el porche de entrada y no se retiró hasta un tiempo prudencial después de su muerte.
👷 El personal y las condiciones de trabajo
Con sus raíces en la era Marconi, varios empleados habían sido trasladados a Dorchester desde otras estaciones Marconi del Reino Unido y de Irlanda. La Marconi Company era una organización bastante unida, e incluso después de la compra por parte de Cable & Wireless, los visitantes de la compañía solían buscar a antiguos compañeros para hablar de los viejos tiempos.

Un grupo de obreros de la estación de radio, hacia 1930. Gorras de tela, chalecos y botas claveteadas eran la indumentaria habitual.
La estación empleaba una gran variedad de perfiles profesionales:
⚡ Personal técnico
Operadores de los transmisores y electricistas encargados de las máquinas y los equipos eléctricos.
🔧 Mecánicos
Mantenimiento de los generadores. El taller podía fabricar cualquier pieza: torneado, soldadura, fundición.
🧗 Riggers (montadores de mástiles)
Mantenimiento de los mástiles y las antenas; a veces tenían que subir los 87 metros de escalera de hierro de un mástil Beam.
🔩 Caldereros de cobre
Encargados de los kilómetros de cable coaxial que unían los transmisores con las antenas.

Reconstrucción de los generadores: apriete de los cojinetes principales.

Colada de metal blanco para los cojinetes de biela de los generadores.
Salarios y condiciones en los años 1930
Con la depresión económica, la gente se alegraba de tener trabajo, y la industria de las telecomunicaciones era un empleador relativamente bueno.
| Puesto | Salario anual (1938) |
|---|---|
| Director de estación | ~900 £ |
| Personal técnico | 300 a 400 £ (según antigüedad) |
| Obreros manuales | 130 a 234 £ (2.50 a 4.50 £/semana) |
En materia de seguridad, apenas existía un equivalente del actual «Health and Safety Executive». Los hombres que trabajaban al aire libre, trepando a los mástiles o cavando zanjas, llevaban botas claveteadas, monos de trabajo, una gorra y quizá un chubasquero de marinero si llovía. La protección contra la alta tensión en las salas de transmisores era mínima: el personal tenía que saber leer los carteles marcados «DANGER». Se producían accidentes, pero la gente solía ser consciente de los riesgos.

Pintura de un mástil Beam en 1938. Los montadores de mástiles trabajaban a 87 metros de altura, a menudo sin equipo de seguridad moderno.
🏗️ Ampliación de la estación (1938)
En 1938 se añadió una nueva sala de transmisores al «Lower Hall» existente, en el marco de una racionalización que conllevaría el cierre de la estación de radio de Bodmin y el traslado definitivo a Dorchester de los servicios hacia Ciudad del Cabo y Montreal. El nuevo edificio tenía dos plantas y un sótano.

Construcción de la ampliación del Lower Hall en junio de 1938. Se distingue el edificio existente a la izquierda y la estructura de acero de la ampliación.
Se instalaron nuevos transmisores Marconi de los tipos SWB8 y SWB8-10. También se levantaron nuevas antenas, entre ellas una antena horizontal en forma de rombo, llamada «Rhombic», que apareció por primera vez en Dorchester.
⚔️ La Segunda Guerra Mundial
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, había que reducir al mínimo el riesgo de que la estación se convirtiera en blanco de los bombardeos enemigos. Primero se pintaron los tejados de algunos edificios con colores de camuflaje y después se aplicó un método más elaborado: una inmensa red de camuflaje sostenida por andamios envolvió los edificios. Las ventanas también se oscurecieron.

La estación con el camuflaje parcialmente terminado durante la Segunda Guerra Mundial. La red debía ocultar los edificios vistos desde el aire.
Por suerte, nunca cayó ninguna bomba sobre la estación, aunque hubo un fallo por muy poco. Un bombardero alemán aislado, que al parecer regresaba de una incursión sobre Bristol, consideró que valía la pena soltar su carga restante sobre la estación para aligerarse, pero la bomba cayó en un campo vecino. La explosión rompió algunas ventanas y, según la leyenda, mató a un conejo.

La unidad de la Home Guard (milicia de defensa civil) de la estación de radio de Dorchester. El personal hacía esta guardia cuando no estaba de servicio en la estación.
El aumento de la demanda de telegramas por parte de la prensa y de los ministerios durante la guerra llevó a una nueva ampliación del edificio principal y a la construcción de un nuevo edificio de transmisión a un kilómetro al sudeste, en el lado sur de la carretera A35. Se instalaron cinco nuevos transmisores SWB8-10 en lo que pasó a ser la «Station B». La estación principal pasó a ser, lógicamente, la «Station A».
Una innovación notable de la Station B fue el control remoto de los transmisores desde el edificio principal. En 1941, era una demostración más de tecnología innovadora en Dorchester, que permitía reducir las necesidades de mano de obra en tiempos de guerra. El terreno se amplió entonces hasta 465 acres para acoger las nuevas antenas destinadas a los servicios hacia Australia, Singapur, Barbados, Ceilán (Sri Lanka) y Sudáfrica.

Montaje de un nuevo mástil en los años 1940.

¡Lo que les pasa a los hilos de antena en un invierno de verdad! El invierno de 1947 causó graves daños a las antenas.
🏛️ La posguerra y la nacionalización (1947-1955)
La estación se había librado de la Luftwaffe durante la guerra, pero no de los rigores de la madre naturaleza durante el invierno de 1947. La acumulación de hielo en numerosos hilos de antena provocó la rotura de varios sistemas de antenas. Los montadores de mástiles y el equipo de campo tuvieron que trabajar en condiciones gélidas para hacer las reparaciones y reducir al mínimo las interrupciones del servicio.
Después de la guerra, Gran Bretaña tomó el camino de la nacionalización. Con la Telecommunications Act de 1949, las estaciones de Cable & Wireless en el Reino Unido se transfirieron a la GPO el 1 de abril de 1950. El personal pasó a ser funcionario.

Phil Savage sintonizando el transmisor n.º 11, un Marconi SWB8-10. Los operadores debían dominar a la perfección el ajuste de estas imponentes máquinas.
La GPO invirtió masivamente: Dorchester recibió una ampliación de la Station B con cuatro nuevos transmisores de 30 kilovatios suministrados por S.T.C. Ltd. Los osciladores maestros de los transmisores Marconi se sustituyeron por modelos más modernos. Los generadores Ruston y Hornsby originales se sustituyeron por dos nuevos generadores English Electric de 550 kVA, que solo se usaban en caso de corte de la red eléctrica.

El personal de la estación de radio, hacia 1955. El equipo incluía técnicos, mecánicos, montadores de mástiles, electricistas y administrativos.

La central eléctrica con los nuevos generadores English Electric de 550 kVA.

El letrero «GPO - External Telecommunications Executive - Dorchester Radio Station» en los años 1960.
Las nuevas tecnologías permitieron convertir los sistemas telegráficos Morse en teleimpresores, y las transmisiones de un solo canal se modernizaron con sistemas multiplex por división de frecuencia. Se abrieron nuevos servicios hacia Asmara, Accra, Lagos, Tánger y la isla de Ascensión.

Los transmisores S.T.C. de 30 kW en la Station B.
📉 El principio del fin
Con el desarrollo de los cables telefónicos submarinos de larga distancia a mediados de los años 1950, y después la llegada del Telstar y de las comunicaciones por satélite en 1962, se vislumbraba el final de las telecomunicaciones por radio en onda corta. Ahora les tocaba a las estaciones de radio quedar superadas por la nueva tecnología.
En 1963, los circuitos telegráficos de Nueva York se trasladaron al cable transatlántico. Tras 35 años de servicio, las antenas Beam de Franklin llegaron al final de su vida útil. Los cinco mástiles originales en T se derribaron de forma espectacular, y Dorchester perdió un punto de referencia familiar. Siguió el derribo de los tres mástiles Beam del servicio australiano, trasladado al nuevo cable COMPAC (Commonwealth-Pacific).
En 1966, en sentido contrario, la estación acogió tres nuevos servicios de difusión por teleimpresor para la agencia Associated Press, con tres nuevas antenas «log-periódicas» que cubrían un arco desde Oriente Medio hasta el África austral.
Los dos últimos mástiles Beam de Franklin se derribaron en octubre de 1967, aunque algunos de los transmisores SWB1 originales seguían funcionando.
⚓ La última década: el servicio marítimo (1970-1979)
En 1970, todos los circuitos internacionales punto a punto se trasladaron a las estaciones más modernas de Rugby y Ongar. Dorchester se reconvirtió para gestionar el tráfico creciente del servicio marítimo de larga distancia, explotado desde la célebre estación de Portishead.
Las antenas rómbicas direccionales se sustituyeron por nuevos conjuntos de dipolos, una log-periódica giratoria y diversos sistemas cónicos, diseñados para ofrecer una cobertura más amplia, adaptada a las comunicaciones marítimas. Algunos transmisores se reconvirtieron a Morse.

Transmisor Marconi SWB 8-10 (n.º 17) operando con el indicativo GKH para el servicio marítimo.

El transmisor n.º 7, restaurado a su estado original de 1927, listo para su envío al Science Museum de Kensington (Londres).
Los transmisores SWB1 originales, obsoletos desde hacía años, acabaron desguazados, salvo el n.º 7. Este transmisor se restauró en su forma de 1927 para exponerse en el Science Museum de Kensington, donde una parte sigue hoy. Es un mérito de Franklin y Marconi que estos transmisores, nacidos en los albores de la explotación de la onda corta, se mantuvieran en servicio durante tanto tiempo.
La estación siguió funcionando dentro del servicio de Portishead hasta julio de 1979, en una época en la que los satélites empezaban a hacerse notar en las comunicaciones marítimas. En 1977, con motivo de su 50.º aniversario, la estación abrió sus puertas al público y a las autoridades locales.
«La estación de radio de Dorchester vivió 52 años, y si alguna vez ha visitado una estación de transmisión, entenderá la palabra “viva”. El zumbido constante de los sistemas de refrigeración, de las bombas y de los ventiladores, el brillo de las válvulas PA y el calor húmedo que desprendían una veintena de transmisores de alta potencia daban al lugar un “alma”. Tras el cierre, el edificio parecía frío y vacío.»
Paul M. Hawkins, autor del folleto Marconi's Beam Wireless Station at Dorchester
🏭 La estación hoy
En 1979 se retiraron los últimos mástiles y la agricultura volvió a ser el uso principal de los terrenos circundantes. Los transmisores se desguazaron y el edificio quedó vacío y abandonado durante algunos años.
Desde 1984, la estación ha vuelto al mundo de la comunicación, esta vez en forma de palabras impresas. Los propietarios actuales, Friary Press, producen una amplia gama de material impreso, entre ellos revistas y folletos de alta calidad. La ampliación del edificio se hizo en armonía con la arquitectura original de Marconi.

Las máquinas de imprenta de Friary Press ocupan ahora la antigua central eléctrica.

Vista aérea de la antigua estación en 2004, reconvertida en imprenta.
Una última anécdota: durante una visita reciente del autor, el personal de Friary Press contó que el sótano del Lower Hall se considera un lugar bastante inquietante, que solo se usa como almacén y que se evita por su «presencia extraña». Lo que la mayoría ignora es que, en los años 1950, un empleado de la estación de radio falleció por desgracia en ese lugar bastante sombrío. Cualquier conclusión se deja a la imaginación del lector...
📅 Cronología de la estación de Dorchester
📻 Legado y vínculo con la radioafición
La historia de la estación Beam Wireless de Dorchester tiene una profunda resonancia en la comunidad de radioaficionados:
📡 Propagación ionosférica
Es la propagación por la ionosfera, que Marconi y Franklin aprovecharon en Dorchester, la que hoy permite a los radioaficionados realizar QSO DX en las bandas de HF.
🔌 Cable coaxial
El «coax» que inventó Franklin para unir los transmisores con las antenas se ha convertido en un elemento fundamental de toda estación de radioaficionado.
📐 Antenas direccionales
Las antenas Beam, Rhombic y log-periódicas utilizadas en Dorchester son las antecesoras de las antenas Yagi y de las log-periódicas modernas que usan los OM.
⚡ Transmisores de válvulas
Los «Magnifiers» de Franklin, con sus válvulas y su refrigeración por agua, son los antecesores de los amplificadores lineales que algunos OM siguen usando con tubos electrónicos.
💡 El indicativo GKH: cuando la estación se reconvirtió al servicio marítimo en los años 1970, operó con el indicativo GKH. Los radioaficionados de la época que escuchaban la onda corta en Gran Bretaña oían con regularidad esta señal.
❓ Preguntas frecuentes
📚 Fuente
Este artículo se basa en el folleto «Marconi's Beam Wireless Station at Dorchester» de Paul M. Hawkins, publicado por la Dorchester Association en 2004 (revisado en 2022). Todas las fotografías históricas se reproducen por gentileza de A.G. Short, de Friary Press y de las familias de C.C. Redshaw y P.E. Savage.
📚 Lea también en HB9V:
📡 Phonicom.ch, su socio de radio en Suiza
Tanto si es radioaficionado HB3/HB9 como apasionado de la radio, Phonicom.ch es su tienda de referencia en Suiza para todo el equipo de radio: transceptores Yaesu, antenas, accesorios y mucho más.





